Le Reine de la Nuit /5

( Continuación Capitulo 2)


Hay días que pienso que estoy loca y me torturo negándolo acurrucada en una de las cuatro esquinas de mi habitación. ¿Es mi cárcel este sitio? ¿Porque no puedo ver el mundo exterior?
Sentada en la hierba quiero bañarme con el aire limpio de la esplendida naturaleza, oír el suave canturreo de los pájaros e inhalar con mis orificios nasales el dulce aroma de las flores. Tumbarme de espaldas y cerrar los ojos. Dejarme envolver completamente por esa tranquilidad. ¿Hay alguien al otro lado de esta habitación que pueda lamentarse de mi agonía?
-¡Cállate de una vez! ¡Déjate tus absurdas locuras para cuando te destierren de aquí!
-Enamorarse ¿eso es un delito?
No obtuve contestación pero sabia que seguía de pie vigilando detrás de esa puerta.
-¡Dile a mi hermano que quiero verlo!
La puerta de mi habitación se abrió de repente y me lleve una mano en el pecho mientras que con la otra cubrí mi rostro. Unas manos finas me abrazaron y sentí como me revolvía los cabellos mientras me consolaba con dulces palabras.
-No te volverá hacer mas daño. Es tu hermano y tiene que comprender que en el amor tú no eliges de quien te enamoras.
La empuje levemente para zafarme de su abrazo y mirarla directamente a los ojos. Su semblante suave era sombrío y sus ojos celestes desolados y vacíos, por el dolor de ver a su amiga, a mi, en esa situación. Sus cabellos lacios y dorados recogidos en una rápida coleta a un lado.
-¡Edelia!
Las dos nos cogimos las manos por el temor de a ver sido descubiertas por él
que la llamaba.
El sonido sordo que produjo un objeto al caer me hizo despertar con un grito. Estaba con los nervios a flor de piel y para no ser menos empapada de sudor. Respire relajadamente para calmar los latidos frenéticos de mi corazón.
-El mismo sueño ¿no?
No me había dado cuenta de la luminosidad de mi habitación hasta que escuche a mi abuelo con la silla de ruedas, cerca, al borde de mi cama.
-No, este es diferente -repase con la vista mi habitación-¿Y mi padre? Es raro que aun no este aquí.
-Esta durmiendo como los angelitos ya veras que resaca tendrá mañana - soltó una carcajada y se aparto con la palma de las manos las pequeñas lagrimillas de alegría- A mi nadie me gana. Así estamos a solas y podemos hablar.
-¿Que hora es?
Mi abuelo consulto su reloj colgante de plata que lo saco de su bolsillo de la camisa blanca.
-Las 5.¿Siempre a la misma hora y el mismo sueño?
-Si. Pero ahora no, ha sido diferente. ¿Como sabes eso?
-Tu madre también los tenia a tu edad - mi abuelo acaricio distraídamente con las yemas de sus dedos el reloj- Entiendo a tu padre que le cueste hablar de su mujer tanto como a mi. Me quise morir no podía seguir viviendo si en ella. Buscaba con ansias a alguien a quien culpar y sentirme bien como tu padre. Pero tenia algo que me ayudaba a soportar tanta angustia mi princesa, mi hija Rossena.
Se guardo el reloj con los ojos llorosos. Él entrelazo los dedos y se quedo unos segundos con la cabeza inclinada, parecía meditar a ver lo que iba a decirme ahora.Lo miraba ansiosa de que siguiera hablando.
-Si pudiera levantarme de esta silla.....si pudiera volver el tiempo atrás....si pudiera salvarla.... cuantos "si"¿no? eso dice lo arrepentida que esta esa persona...pero el pasado no se puede cambiar…
Se quito las gafas y las dejo en su regazo. Se limpio las gotitas que amenazaban por salir de su lagrimal.
-Abuelo, ¿Que te paso?
-Fue mi estúpido orgullo y lo ciego de amor que estaba por mi mujer que me ayudo a terminar así-se pellizco en el brazo-Lo primero que hice al caer al suelo duro y agrietado.
-¿Eso donde?
-Sabia que vivía fuera del pueblo. En el bosque andaba oculto su casita por una gran cantidad de árboles pegados tan juntos y altos capaces de esconder hasta el propio diablo pero claro nadie se atrevía adentrarse muchos que lo habían echo nunca volvieron ¿Por que seria? - se río tan fuerte que le entró la tos. Se puso un pañuelo de seda en la boca, tenía sus iniciales, y con la otra mano en el pecho – Me lo regalo tu abuela.
-¿Por que seria?
Me acomode mas en mi cama, me agarre las piernas con las manos y apoye mi barbilla en las rodillas. Interesada.
-Joel, el hermano de mi mujer, vivía allí. Solo tenía que encontrarlo y exigirle que me devolviera a mi hija. Era así de fácil. Ese muchacho tenia la misma estatura como tu padre, muy delgaducho y un rostro alargado con un mentón pronunciado. Unos ojos saltones y negros que contrastaban con el color de sus cabellos.Pero no me imaginaba…
Se volvió a poner las gafas y se acaricio el bigote gris como si estuviera pensativo.
< -¡Gregorio! ¡Tu por aquí!-exclamo con entusiasmo cuando me vio en el umbral -¡Adelante! ¡No seas tímido y entra!
Antes de entrar me asegure de echar un vistazo rápido detrás de mi .La puerta me la había encontrado abierta así que pase por delante de ella sin inmutarme a cerrarla .Joel estaba sentado en un viejo sillón marrón con un cigarrillo entre los dedos al lado de una vieja chimenea encendida hace poco como pude calcular por las brasas. Era una cabaña y de inmobiliario solo tenia ese sillón.¿Donde se había quedado ese chico romántico y tímido? Frente a mi había un hombre atractivo. Estudie su cambio, tenia una tez pálida, su cuerpo moldeado parecía que se había dedicado esos años a fortalecer sus músculos, el mismo rostro pero con una belleza añadida por uno ojos profundos y negros que me observaban maliciosos.
-Mi Alice tenía razón. Te habíamos perdido hacia tiempo.
Se río con una risa sonora que me pareció que las paredes crujían por el eco.
-¿Buscas a tu niña?-ladeo la cabeza hacia un lado y me enseño los dientes.
-¡OH, Dios! - me recordé que tenia que hacer frente a mi miedo a ver ese monstruo delante de mi para recuperar a mi princesa- ¡Devuélveme a mi hija, maldito, cabrón!
-Cálmate, Gregorio –Se levanto del sillón. Alzo las manos con las palmas hacia adelante y dejo que su cigarrillo se le resbalara de los dedos hasta caer al suelo-No te sienta bien estresarte.
Apreté los puños. Fui hacia él, lleno de rabia, alce un puño directo a su precioso rostro que me lo esquivo desapareciendo de mi vista sin ni siquiera darme tiempo pestañear.
-Pronto será huérfana-me susurro detrás de mí. Tan pegado que sentí su repúgnate aliento en mi nuca. El bello se me erizo >
-¿Un vampiro?- me quede atónita y le alce la barbilla para que me mirara.
Su rostro se había convertido en una sombra del recuerdo.

EL SILENCIO

siempre es la mejor trampa

"Solo hay un lugar donde puedes verme a solas ¿Quieres que te lo diga?"